El Salvador alcanza un crecimiento económico del 4% en 2025, impulsado por remesas récord y inversión privada, superando las expectativas del FMI y Banco Mundial.
El Salvador ha logrado un desempeño económico destacable en 2025, cerrando el año con un crecimiento real del PIB cercano al 4%, una cifra que supera significativamente las proyecciones iniciales tanto del Fondo Monetario Internacional (FMI) como del Banco Mundial. Este resultado posiciona al país centroamericano en una senda de recuperación económica sólida tras años de limitaciones estructurales.
La economía se está expandiendo a un ritmo más rápido de lo previsto, gracias a una mayor confianza, récord de remesas y una inversión pujante, según declaraciones del FMI. Los tres pilares fundamentales de este crecimiento han sido las remesas familiares, que han alcanzado niveles récord y representan una fuente de ingreso y consumo para miles de hogares salvadoreños, junto con la confianza empresarial mejorada, que se refleja en inversiones productivas y en sectores como construcción, servicios y manufactura.
La inversión privada fue el principal motor, creciendo al ritmo más alto desde la pandemia (26.2%), así como el consumo privado (3.3%), en un contexto de mejora en las condiciones de seguridad. Este dinamismo se refleja también en el sector construcción, que creció más de 20%, reflejando el dinamismo de la inversión.
El desempeño económico salvadoreño ha sorprendido a los organismos internacionales, obligándolos a revisar sus proyecciones al alza. El Banco Mundial ajustó al alza sus previsiones de crecimiento para la economía de El Salvador. El organismo estima ahora un crecimiento del 3.5% en 2025 y del 3% en 2026, mejorando sustancialmente las proyecciones difundidas en octubre del año pasado. En ese momento, el Banco Mundial anticipaba un crecimiento del 2.6% para 2025 y del 2.5% para 2026.
Por su parte, el FMI prevé que la economía de El Salvador crecerá alrededor de un 4% al cierre de 2025, con muy buenas perspectivas para el próximo año. Esta cifra coincide con las expectativas gubernamentales, ya que el presidente Nayib Bukele dijo que espera un crecimiento económico “arriba” del 4%, lo que supondría un 1,4% más que en 2024.
El éxito económico de El Salvador en 2025 no se limita al crecimiento del PIB, sino que también incluye avances significativos en la consolidación fiscal. El desempeño fiscal mejoró en 2025. Los ingresos aumentaron hasta 26.1% del PIB, impulsados por el dinamismo de la actividad económica y mejoras en la administración tributaria, mientras que el gasto se redujo en aproximadamente 1 punto porcentual hasta 28.9% del PIB. Como resultado, el balance primario mejoró de 0 a 1.9% del PIB.
El compromiso de las autoridades con la consolidación fiscal sigue siendo firme: la meta del saldo fiscal primario para fines de 2025 está bien encaminada hacia su cumplimiento, y el presupuesto para 2026 recientemente aprobado es consistente con una nueva reducción del déficit junto con una expansión del gasto social.
De cara al futuro, se proyecta que el crecimiento se modere a 3.2% en 2026 y se estabilice alrededor de 3% en el mediano plazo. Este escenario refleja un equilibrio entre el dinamismo económico actual y la sostenibilidad fiscal a largo plazo, posicionando a El Salvador como una de las economías más prometedoras de Centroamérica para los próximos años.