Las deportaciones de salvadoreños casi se duplicaron en 2026 y los vuelos del ICE no paran de crecer.
El número de salvadoreños deportados desde Estados Unidos casi se duplicó en los primeros tres meses de 2026. Así lo confirman los datos oficiales de la Dirección General de Migración y Extranjería (DGME) de El Salvador, obtenidos por la agencia The Associated Press: entre enero y marzo de este año, 5,033 salvadoreños fueron retornados forzosamente desde territorio estadounidense, frente a los 2,547 del mismo período de 2025. El incremento es de casi el 98%.
En total, contando retornados desde México y otros países, El Salvador recibió a 5,351 personas en el primer trimestre de 2026, lo que ya representa más de un tercio del total de deportados registrado durante todo el año 2025, que cerró con 16,051.
El repunte en personas deportadas coincide con un aumento en la frecuencia de los vuelos operados por el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) de Estados Unidos. Según el Monitor de Vuelos elaborado por la organización Human Rights First (HRF), entre enero y marzo de 2026 se realizaron 41 vuelos con destino a El Salvador, frente a los 33 del mismo período de 2025, un alza del 24%. La mayoría de estas operaciones parte desde Alexandria, Luisiana; Harlingen y El Paso, Texas.
A nivel global, el crecimiento también es significativo: los vuelos de deportación desde EE.UU. pasaron de 369 a 595 en un año, un aumento del 61%. El Triángulo Norte —El Salvador, Honduras y Guatemala— acumula la mayor parte de esos destinos.
Según los datos del año fiscal 2024 de Estados Unidos —los más recientes disponibles con ese nivel de detalle—, el 74.3% de los salvadoreños deportados fueron registrados como infractores de las normas migratorias, sin antecedentes penales. Un 20.4% había sido condenado por algún delito, y un 5% enfrentaba cargos criminales pendientes.
“Ya no estamos hablando solo de más vuelos; ahora los datos oficiales muestran también un aumento fuerte en personas deportadas, lo que confirma un endurecimiento real del sistema migratorio estadounidense hacia la región.” — César Ríos, Asociación Agenda Migrante El Salvador (AAMES)
El aumento de deportaciones se produce en un contexto político muy concreto: el presidente Nayib Bukele se ha posicionado como uno de los aliados más firmes de la administración Trump en América Latina para ejecutar su agenda migratoria. El punto más visible de esa alianza fue en marzo de 2025, cuando Bukele aceptó a 238 deportados venezolanos señalados como miembros de la pandilla Tren de Aragua, a quienes encarceló en la megacárcel del CECOT. Por ese acuerdo, El Salvador recibiría 6 millones de dólares de parte de Washington.
El caso generó controversia internacional y una ola de acusaciones por posibles violaciones a derechos humanos. La tensión se agudizó aún más en abril pasado, cuando la administración Trump deportó por error a Kilmar Abrego García, residente de Maryland con estatus de protección en EE.UU., lo que desató una crisis legal y política a ambos lados de la frontera.
Las cifras históricas muestran que El Salvador ya venía registrando una tendencia al alza en deportaciones desde 2022. El año 2025 cerró con 16,051 retornados, la cifra más alta desde 2019, cuando superaban los 37,000. Si el ritmo del primer trimestre de 2026 se mantiene, el total anual podría superar con holgura los registros de los últimos seis años.
Expertos en migración como Celia Medrano ya habían advertido que el endurecimiento de las políticas de la segunda administración Trump haría inevitable el aumento. “Era inevitable que se viviera un aumento de deportaciones desde los Estados Unidos a El Salvador si se cumplían las promesas de implementar duras políticas antimigratorias”, señaló la defensora de derechos humanos.