Nayib Bukele desmiente con contundencia las afirmaciones de medios internacionales y una activista chilena.
La pregunta ha ganado fuerza en redes sociales y medios internacionales: ¿los tatuajes están prohibidos en El Salvador? Ante la polémica, el presidente Nayib Bukele respondió de forma directa, calificando estas afirmaciones como “mentiras descaradas”.
A través de su cuenta en X, el mandatario aseguró que los tatuajes artísticos son completamente legales y forman parte de la vida cotidiana de miles de salvadoreños, incluso en zonas visibles como brazos, cuello o rostro.
El presidente fue enfático en hacer una distinción clave: en El Salvador no están prohibidos los tatuajes como expresión personal, sino los símbolos asociados a pandillas.
Según explicó, esta restricción aplica en cualquier formato, ya sea en la piel, paredes, medios de comunicación o espacios públicos. La medida forma parte de la estrategia de seguridad impulsada por el Gobierno, vinculada al Plan de Control Territorial.
Otro de los puntos que Bukele desmintió fue la supuesta persecución contra artistas del tatuaje. Aseguró que existen cientos de estudios en el país y que actualmente operan con mayor libertad, especialmente tras la reducción de la violencia y las extorsiones.
Lejos de afectar al sector, el mandatario sostiene que las condiciones de seguridad han permitido que estos negocios crezcan y trabajen sin las presiones que antes imponían las pandillas.
La controversia se intensificó tras declaraciones de la activista chilena Verónica Ávila en el programa Sin Filtros, donde afirmó que durante su visita al país tuvo que cubrir sus tatuajes y que los tatuadores enfrentaban detenciones, Estas afirmaciones fueron rechazadas por el Gobierno salvadoreño, que insiste en que no reflejan la realidad actual del país.
Para reforzar su postura, Bukele comparó la normativa salvadoreña con países europeos donde están prohibidos los símbolos nazis. Según argumentó, la lógica es similar: evitar la glorificación de estructuras o ideologías violentas que marcaron negativamente la historia.
En el caso salvadoreño, estas medidas también están relacionadas con el régimen de excepción y el combate frontal a las pandillas.
La publicación del presidente se volvió tendencia en cuestión de horas. Miles de salvadoreños compartieron imágenes y testimonios mostrando tatuajes visibles sin ningún tipo de restricción, Sin embargo, sectores críticos internacionales continúan cuestionando las políticas de seguridad del país, manteniendo vivo el debate sobre libertades y medidas contra el crimen.
Con esta aclaración, el Gobierno reafirma su postura: los tatuajes como forma de expresión personal no están prohibidos en El Salvador, La discusión ahora va más allá del arte corporal y se centra en la narrativa internacional sobre el país. La pregunta ya no es si los tatuajes están prohibidos, sino por qué persiste esta percepción en ciertos sectores.